Yang Ya Lì


Yang Ya Lì, es el nombre que me otorgó el Maestro Yang Jun al aceptarme como su Discípula.

Hace un año, cuando la Prof. Ángela Soci me comunicó que fui seleccionada como pre discípula, sentí que no me pasaba a mí, que era demasiado honor, enorme responsabilidad, que no podía ser yo quien viviera esta experiencia que, ni en mis mejores sueños, me atreví a desear.
Que la Familia Yang abra sus puertas para hacerme parte, que Shifu me convierta en su Discípula, no podía estar pasando.
Con la invaluable ayuda de Ángela, “los pies en la tierra mis queridos”, dar un paso y luego otro, seguir las precisas instrucciones de Shimu, sentir la enorme dedicación de Yazhu allanando el camino y así, paso a paso, día a día, ver que se volvía realidad.
Viaje, Simposio (de lo que podría escribir páginas y páginas con todo lo recibido) y finalmente la Ceremonia.
Tan profunda, tan sencilla, tan sentida por los Maestros, por los Discípulos más antiguos y por supuesto, por quienes formamos la séptima generación de Discípulos de Shifu.
Llegó el día y celebramos y sentimos la alegría de todos, la bienvenida de todos y la preciosa sensación de ser parte, de saber que empieza un camino en el que no voy a estar nunca sola. Que tengo hoy hermanos con las mismas metas, con el mismo norte, difundir el Tai Chi para beneficio de toda la humanidad.
Honro y agradezco a mis profesores que me mostraron el camino: Alejandro Tissera, Ángela Soci, Roque Severino, Rubén Coirini y a Shifu y Shimu.
Y en especial a mi padre y a mis hijos, cada uno un Maestro que sin dudas, me hizo ser quien soy hoy.
Mi corazón rebosa de agradecimiento, el compromiso ya está. Ahora a trabajar.